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¿Tratamientos farmacológicos para la Dieta Sin Gluten?

Ago 03

¿Tratamientos farmacológicos para la Dieta Sin Gluten?

Actualmente, existen diversos grupos de investigación de todo el mundo que trabajan en la búsqueda tratamientos farmacológicos para los celiacos alternativos y/o complementarios a la dieta sin gluten. Es importante recordar que todos estos estudios siguen en fase experimental y que pese a que empecemos a ver y oír hablar de ellos todavía quedan muchas incógnitas a su alrededor. A día de hoy, ninguno de ellos es lo suficientemente efectivo como para sustituir la dieta exenta de gluten de por vida.

Las líneas de investigación de dichos estudios se centran en: evitar la absorción de la gliadina, bloquear selectivamente los residuos de glutamina mediante inhibidores de transglutaminasa presentes en los tejidos, modular de la respuesta inmune sobre la gliadina, inmunidad adquirida mediante vacunas, etc.  Principalmente, hay dos líneas que tienen mayor importancia, una a nivel clínico y la otra que se basa en el estudio de las pastillas que empezamos a escuchar más. A nivel clínico los ensayos de inmunoterapia tienen buena proyección, pero queda mucho por desarrollar sobre ellos. Por otro lado, la mayoría de las píldoras de las que estamos recibiendo información actualmente actúan provocando una reacción de hidrólisis (reacción que rompe los enlaces proteicos utilizando moléculas de agua) mediante enzimas exógenas (que provienen del exterior).

Los ensayos realizados y descritos por el Dr. Hoon H Sunwoo (Gujral et al. BMC Immunology, 2015), utilizan inmunoglobulinas (anticuerpos, proteínas especificas del Sistema Inmunitario) del huevo (IgY) para provocar una reacción antígeno-anticuerpo que neutraliza la gliadina in vitro, aunque el objetivo final es que se realice in vivo. Sin embargo, por el momento lo único que sabemos con certeza de esta investigación, es que in vitro, es decir, en un tubo de ensayo, han sido capaces de bloquear el daño que produce el gluten en el intestino utilizando estos anticuerpos obtenidos de la yema de huevo. Además, cuando se introducen estos anticuerpos en una pastilla y la consumen humanos, es bien tolerada por estos (aunque únicamente fue probada en voluntarios sanos, no celiacos). En medicina este tipo de ensayos se conocen como estudios en “fase 0” donde simplemente se confirma que es un medicamento seguro para los humanos.

Por otra parte, las pastillas de las que tanto hemos oído hablar últimamente siguen otro mecanismo muy diferente y sobre el que todavía quedan muchas cosas que conocer en profundidad. Estas pastillas se comercializan como la solución a la contaminación cruzada o las transgresiones involuntarias, ya que lo que hacen es provocar una reacción enzimática para romper la malla proteica que conocemos como gluten. De entrada, el planteamiento no es malo, ya que muchas de esas enzimas se producen de forma natural hasta en cereales con gluten (como la cebada que produce amilasas durante su fermentación), pero el problema es que solo se ha comprobado la actividad de estas enzimas en unas condiciones muy específicas, (Janssen et al. 2015). Y como puntualizan en el artículo, no sabemos cómo se comportarían a otros pH o en otras condiciones. Asimismo, puntualizan que pese a encontrar diversas marcas de suplementos en el mercado casi todas utilizan las mismas enzimas con actividad proteolítica, las amilasas. En el estudio se especifica claramente que estos suplementos NO ESTÁN indicados para personas que tienen Enfermedad Celiaca, ya que han comprobado el efecto de las mismas en los alimentos con gluten mediante el análisis con ELISA R5, la técnica aprobada para detección de gluten por el Codex Alimentarius y el resultado fue que pese a reducirse en número, siguen presentes secuencias típicas de la gliadina. Además, otro problema importante que se plantea es que según las investigaciones que se están realizando en la Universidad de Moscú, la malla proteica conocida como gluten cambia en función del cereal en el que se encuentre, por lo tanto el efecto sería diferente dependiendo del cereal y no produciría el mismo efecto en todas las personas celiacas (Anastasia V. Balakireva and Andrey A. Zamyatnin Jr, 2016). Éstas diferencias pueden provocar reacciones de reactividad cruzada, que no tienen que ver con la identificación de moléculas de gluten, sino con una identificación errónea de otras sustancias (péptidos, fragmentos de proteína presentes en comidas que no contienen gluten, pero cuyas estructuras son similares a la gliadina cosa que confunde al Sistema Inmunitario) y que dificulta todavía más que este tipo de suplementos puedan resultar de utilidad para todo el colectivo celiaco.

Por lo tanto, y a la vista de los artículos que hay publicados en este momento, podemos seguir diciendo que, a día de hoy, el único tratamiento seguro del que disponemos los celiacos es la Dieta Sin Gluten de por vida. Dejemos que los científicos sigan dándole vueltas, tal vez más pronto que tarde den con la solución al problema, pero seamos críticos y no nos dejemos llevar por la novedad de una posible solución.

Este texto es un extracto del artículo escrito por María van der Hofstadt Rovira, Lda. en Farmacia, para la Revista MAZORCA Nº48

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