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Enfermedades Asociadas

Enfermedades Asociadas

Dermatitis Herpetiforme

También conocida como enfermedad de Duhring, es una erupción cutánea extremadamente pruriginosa compuesta de protuberancias y ampollas o vesículas que aparecen usualmente en los codos, las rodillas, la espalda y los glúteos. En la mayoría de los casos, la erupción es del mismo tamaño y forma en ambos lados. La erupción es crónica, lo que significa que continúa durante un período de tiempo prolongado. 

Se desconoce su causa; sin embargo, la dermatitis herpetiforme frecuentemente está asociada con la enfermedad celíaca.

Para el diagnóstico, en la mayoría de los casos, se realiza una prueba de inmunofluorescencia directa y una biopsia de piel. El médico puede recomendar también una biopsia intestinal. 

Este trastorno se puede tratar con dapsona, un antibiótico que puede ayudar a la mayoría de los pacientes. Asimismo, se recomienda una dieta libre de gluten con el fin de controlar la enfermedad.

El cumplimiento de dicha dieta puede eliminar la necesidad de los medicamentos y prevenir complicaciones posteriores.

La enfermedad se puede controlar bien con tratamiento, pero sin éste, el riesgo de cáncer intestinal puede ser significativo.

No se conoce una forma de prevención para esta enfermedad, pero las personas que la padecen pueden prevenir las complicaciones evitando alimentos que contengan gluten.

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dermatitis

Intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa es la incapacidad de digerir la lactosa, azúcar presente de forma natural en la leche y sus derivados. La lactosa es un disacárido, formado por la unión de los monosacáridos glucosa y galactosa. Su desintegración es llevada a cabo a nivel intestinal por una enzima llamada lactasa, que convierte la lactosa en glucosa y la galactosa. Esta enzima se encuentra en el intestino delgado.

Al carecer de esta enzima, la lactosa no se desintegraría en sus monosacáridos y pasaría directamente al intestino grueso provocando síntomas como dolor abdominal, hinchazón, flatulencia y diarrea.

La intolerancia a la lactosa se caracteriza por la regulación decreciente de la actividad de la enzima lactasa.

La enfermedad celiaca, a diferencia de la intolerancia a la lactosa, es una enfermedad autoinmune producida por la ingesta de gluten y prolaminas relacionadas. Las personas celiacas al ingerir gluten sufren atrofia de las microvellosidades intestinales del intestino delgado, lugar donde se genera la enzima lactasa viéndose disminuida su producción. Debido a esto muchas personas diagnosticadas de enfermedad celiaca son además intolerantes a la lactosa.

Este problema normalmente desaparece en las personas celiacas al realizar la dieta sin gluten correctamente ya que esta dieta permite la regeneración de las microvellosidades intestinales consiguiéndose así la recuperación de la producción de la lactasa y la correcta absorción de los nutrientes.

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